LO DIJO MONTOYA: EL CREPÚSCULO DE UN PERIODISTA


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EL CREPÚSCULO DE UN PERIODISTA


Por: Roberto Montoya Martínez

Agosto 26 de 2025.

Si bien dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Y quien se está dando vuelo es Javier Ceriani, pues le está ajustando las cuentas a un afamado periodista, a quien le sacó los trapitos al sol.

Él ventiló una presunta debilidad del comunicador: Ser demasiado coqueto. Para muestra, una supuesta infidelidad con la que fuera esposa del único hijo varón de Silvia Pinal.

Este escándalo está trayendo consecuencias fatales. Esta es una de cal por las que fueron de arena. Échense este trompo al’ uña.

A Gustavo Adolfo Infante le cayó el chahuistle, pues destaparon una faceta desconocida del comunicador. El famoso güero cabaretero se la tenía sentenciada al periodista de las exclusivas, y exhibió los amores ilícitos que sostuvo con Mayela Laguna, quien fuera esposa de Luis Enrique Guzmán.

Esta culta dama argumenta que el conductor de DE PRIMERA MANO la agarró en un estado vulnerable, aprovechándose de su fragilidad tras los acontecimientos que marcaron su vida.

Tras estas candentes declaraciones, Verónica Gallardo y Alfredo Adame confirmaron lo dicho por Ceriani, no bajando al señor Infante de patán, palurdo, pervertido y traidor.

El comunicador ni tardo ni perezoso, se asesoró con sus abogados para demandar a quien resulte responsable de esta calumnia, que no solo pone en riesgo su matrimonio, sino también su trabajo en Imagen, de donde él también es ejecutivo.

Todos los haters de Gustavo Adolfo Infante han de estar más que contentos, pues nada les daría más gusto que verlo destruido. Ganas tiene el panteonero de que la epidemia cunda.

Estamos contemplando el crepúsculo de un periodista. Los insultos que el señor Infante profirió en contra de Javier Ceriani, se han vuelto en su contra. Por lo pronto, él desafía a sus detractores, trabajando como siempre en Imagen TV, donde están analizando si le dan vacaciones al conductor en lo que se enfría el asunto.

Por lo pronto, él no dirá esta boca es mía hasta que se lo digan sus abogados, no se vaya a quemar. No es la primera vez que el periodista de las exclusivas se mete en problemas semejantes.

De peores ha salido, y esta vez no será, la excepción. Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan. Su plumaje es de esos. Y que soporten sus detractores.

 

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