DESPEDIR A UN AMIGO
Miércoles 4 de octubre de 2023.
Y de repente llegas a la vida de alguien, sin importar de qué te vas a desarrollar, si como amigo, hermano postizo, de confidente; no importa ese adjetivo, pero llegas.
Te das cuenta de que hay muchas actividades en común, porque platicas, empatas; escuchas, empatas; se reúnen con otras personas y también empatas. Qué maravilla.
Cabe destacar que, aunque ya había algunos amigos, que tenían más tiempo en reuniones y cuestiones de trabajo, no son tan estrechos y cuates como esa amistad sólida que nace.
Así me pasó con un amigo. Llegué a visitar a alguien más y me presenta a su jefe, al que le visité a su oficina y platicamos hasta que nos cansamos de ello. Coincidimos tanto en las lecturas, escrituras y un mundo de cosas académicas que, hasta nosotros nos sorprendimos mucho.
Ambos con gustos particulares por la escritura, le muestro algunos adelantos que tenía en relación a una novela que quería sacar a la luz; o sea, parirla como dicen los filósofos.
Me apoya en ese proyecto, aunque ya tenía la mayor parte de la novela, me impulsa de manera impresionante; y me dice: ¿Haber quién saca primero su libro? Él tenías dos o tres iniciados, de poesía, muy buenos, por cierto. Y le gané.
Después, le dije que quería sacar otro, y me dice: Órale, esta vez si te voy a ganar, voy a terminarlo para mi cumpleaños, que es el 1 de mayo, ahí lo voy a presentar; pero con tanto trabajo que tenía, en 2018 y 2019, se le complicó, y le volví a ganar. Finalmente, lo hizo como eslogan para él: “El alumno superó al maestro”, pero nunca fue así, simplemente que él tenía unas ocupaciones mucho más fuertes que las mías y por eso, yo le dedicaba más a esto que teníamos en común.
El tiempo nos hizo ser mejores amigos y con mucho orgullo mencionábamos que, nos veíamos como hermanos, eso porque nosotros lo decidimos, y realmente nos sentíamos muy bien, mi familia lo veía así, a pesar que la frecuencia con la que nos veíamos no era muy cercana.
Cuando se fue mi padre, estuvo muy atento a mi dolor; cuando se fue el suyo, estuve con él, con su familia.
Pero de repente enfermó. Nunca creyó que fuera tan drástico, no dimensionó, desde el inicio de su padecimiento que si estaba delicado. De hecho, sólo iba a consulta y lo dejaron dos semanas consecutivas en el hospital, de donde salió muy mejorado, pero delicado aún.
Es una noticia que todavía no he podido asimilar, hoy 4 de octubre, dejó de latir su corazón, somos muchos los que le teníamos mucho cariño, somos muchos los que conocíamos de su capacidad de hacer amigos, de ser buena gente.
Pero ya trascendió, él ya no sufre, ya no le duele el cuerpo y su alma está libre.
Cuando se va un buen amigo, nos hace reflexionar respecto a, ¿Cuándo me toca a mí?, y ¿Qué se sentirá?
Considero que no debemos preocuparnos por eso. Tomemos el duelo que se debe vivir y después, que sea lo que Dios quiera, la divinidad manda.







