Que desagradable impresión tenemos los sinaloenses al ver que los delitos se cometen y no hay quien castigue esas acciones criminales.
Para sistematizar el comentario, quisiera saber el motivo por el que, cuando el ciudadano asiste a la Unidad de Atención Temprana dependiente de la Fiscalía estatal, a presentar su denuncia y/o querella, la revisan, la turnan con el funcionario que le corresponde, no la sellan de recibido, y se escucha la indicación, vuelva después.
Una vez de regreso, se escucha la indicación, le faltaron datos. Corríjalos y después la vuelve a traer. Se corrigen las tonterías señaladas y se repite el mismo procedimiento.
Tampoco se admite. Ante el reclamo ciudadano, la respuesta que se escucha es que son las instrucciones recibidas. Si el Congreso se interesa, le señalaría algunos casos.
Le cuestiono al Fiscal, ¿que al tener conocimiento el ministerio público de un hecho que la ley considere como delito no está obligado de inmediato a investigar? Parece que procurar justicia es una carga en Sinaloa. ¿funcionarios sin capacidad para investigar y sin estrategia para detener al criminal?
La intención de instrumentar el procedimiento aún vigente, para llevar a cabo el nombramiento del Fiscal General, en buena medida encontró sustento para que con la participación ciudadana se alcanzara elegir al mejor perfil para el cargo.
Sin embargo, el interés político y personal del Gobernador, en todo momento se ha mantenido presente en la designación. Ha sido el quien fija las directrices ante la fracción ciudadana del Consejo Estatal de Seguridad Pública, para que se seleccione al perfil de sus preferencias. Desde entonces, Sinaloa ha sufrido las consecuencias.
El procedimiento ha sido degradado, la fracción ciudadana dejó de ser sociedad para convertirse en gobierno. Se subordinó a las órdenes del gobernador. Han sido leales caballeros a la instrucción recibida. Como resultado a ese deber de lealtad, los sinaloenses vivimos una procuración de justicia estancada y deteriorada.
Hay confianza que el Gobernador electo, lleve a cabo un análisis sereno y muy objetivo de las personas que asuman los cargos de Secretario Estatal de Seguridad Pública y por qué no, de Fiscal General. Escuchar nombres para ocupar la responsabilidad en estas áreas, no es el problema. Lo sería si no asumen ese deber las personas que socialmente
tengan el voto de aprobación para llevar a cabo tan importante cargo. Servir con dignidad y asumir los riesgos con responsabilidad, honestidad y sin temor.
Sería conveniente que el relevo en la Fiscalía General sea un hecho para que se tracen estrategias, no ha habido ninguna en esta administración, y que el combate a la inseguridad y la impunidad sea una realidad.
La seguridad pública y la procuración de justicia no es una función de escritorio. Las oficinas frescas y el paseo en vehículos vistosos y blindados no disminuyen la inseguridad ni tampoco el delito. El estado es ancho y largo, el personal adscrito a estas áreas de la administración estatal siempre ha deseado conocer al mando superior, no lo han logrado, porque la oficina es más segura que la calle.
¿Veremos en algún momento ante la terrible impunidad que nos invade, se proceda en contra de quien teniendo a su cargo el deber de investigar y poner al delincuente ante los jueces, no lo haga?
¿Usted qué opina?









