Otorgar el voto de confianza al Gobernador, no es lo mismo que permitir la impertinencia política de los hechos que ocurrieron en Mazatlán. ¿Puso a prueba el Químico Benítez el temple de Rocha Moya?
Miércoles, 5 de enero de 2022.
La salud es un valor esencial. Es un derecho humano de todo ciudadano. Debió respetarse. Pudo evitarse ese disturbio y no se hizo el menor intento de cuando menos disuadirlo.

La pandemia es un mal que puede recobrar espacios de afectación. Sinaloa se estremece con registros de enfermos al alza. Covid y también el ómicron como nueva cepa, traerá nuevas crisis en hospitales y escasez de medicamentos, pero también podrá haber más muertes en el Estado.
Gobernantes sin escrúpulos. Exponen a la gente y les importa un cacahuate si hay enfermos o si estos mueren. Benítez Torres, Presidente del Municipio de Mazatlán, reta a la autoridad y cumple lo anunciado. La fiesta masiva en el malecón mazatleco ha sido consumada sin importar los contagios que ese hecho nos traerá.
Es cuestión de días. Los hospitales deberán prepararse. Las camas escasearán y los enfermos sin medicinas quizá morirán. Un político sin moral, un gobernante que expone a ciudadanos al contagio y a la muerte.
No hubo autoridad que lo impidiera. Al Gobernador le faltó firmeza para frenar esa concentración. La Secretaría de Salud estatal, minimizada para impedir el hecho. No es verdad que el evento mazatleco fue por diferencias políticas entre el Químico Benítez y el Secretario de Salud. Es la forma de exhibir al Gobernador un Presidente frustrado de no estar en el lugar de Rocha Moya..

¿La salud general de los ciudadanos, no puede quedar sometida a los caprichos de un Presidente Municipal espurio? Exponer a los asistentes al contagio es actuar con dolo y con el riesgo de propagar la pandemia.
El Gobernador no deja de ser el Jefe Político del Estado, impone una posición de respeto ante los Ayuntamientos y sus Presidentes. Puede imponer medidas que se atiendan. Autoridad la tiene. Aplicar criterios que den sustento a la confianza ciudadana y mandar el mensaje que los actos arbitrarios no tendrán arraigo en Sinaloa.
Diez o quince mil personas reunidas, no es la mayoría que lo llevó a dirigir el Ayuntamiento de Mazatlán. Son las mayorías que votaron los que demandan respeto a la salud general. Esa voluntad fue la que no se escuchó en el tercer piso del Palacio de Gobierno en Culiacán.







