UN LLAMADO A LA INSUBORDINACIÓN. MALESTAR MILITAR


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Le imponen obligaciones para servir como policía. El soldado se manifiesta inconforme pero su disciplina lo obliga a obedecer.


Jueves 2 de diciembre de 2021.

Cuento lo siguiente: me acerqué a saludar a un grupo de policías de la Guardia Nacional, respondieron con respeto al momento de hacerlo y empecé a dialogar con uno de ellos a quien observé que ejercía control de mando y aunque parco al principio poco a poco se dejó llevar por mis inquietudes.

Pregunté si su formación era de policía o si estaba comisionado a dicha corporación policial. La respuesta fue que era militar y que estaba comisionado a la Guardia Nacional. Que tenía grado de oficial y en efecto tenía a su mando fuerza policial.

Indagué en su comentario si su traslado de la línea militar a la policial fue voluntaria o si era de manera obligatoria. La respuesta fue atenta, pero con voz firme, en el ejército se obedece, se atiende la instrucción y no hay forma de oponerse a lo ordenado.

La plática siguió y le pregunté que, si así como usted, ¿cuál es el sentir general del personal militar ejerciendo labores de policía? La respuesta fue que desde que se iniciaron estas actividades de participación en el combate de inseguridad no gustó, pero se tuvo que aceptar.

Siguió diciendo, lo que ya hemos comentado demasiado, no somos policías estamos formados como soldados y la función del soldado y el policía no pueden ser iguales y por eso no estamos de acuerdo en estar en estas filas y haciendo lo que por la fuerza hemos venido aprehendiendo.

Comentó también que, no estaban de acuerdo muchos de ellos, así lo mencionó, en estar en este trabajo. Que no estaban de acuerdo que tuvieran que pedirle de favor a delincuente que se porte bien. Que tampoco estaban de acuerdo en atender demasiadas recomendaciones al momento de revisar o detener a una persona ya que deberían tratarla bien porque si no lo podían dejar libre.

Le pregunté que si no estaban conformes con el trabajo que hacía ¿por qué no solicitaban su reincorporación a las filas militares? Como respuesta fue que como ya lo dije, el soldado obedece no cuestiona la orden que recibe y por eso nos tenemos que aguantar.

La disciplina es rígida, las sanciones son rigurosas. Mencionó que no se quejaba de los estímulos salariales y prestaciones que recibe el soldado. La vida es dura porque no tenemos horarios y el trato a veces, como oficiales, es denigrante, ya sabrá el trato que reciben los de tropa. Es una cadena.

Mucho se habla del respeto a los derechos humanos. Señaló que cuando están en los filtros de presencia preventiva o de revisión para el combate a la portación de armas de fuego, su comportamiento es de buen trato, pero firme. Cuando llevan surgen situaciones de riesgo, llevan a cabo una persecución o detienen a personas con armas de fuego o droga, el comportamiento es diferente. ¿Rudo? Cuando es necesario. ¿Golpes? En ocasiones.

La plática se hacía amena a veces, sentí que le inspiré confianza, porque en el dialogo le dije cuáles eran mis inquietudes y que a veces las exponía en opiniones que subía a las redes sociales o que se difundían en otros medios de comunicación. Le expuse, quizá eso ayudo a la plática, que en diversas ocasiones me había tocado trabajar con militares en dependencias del gobierno y que habíamos hechos relaciones muy armoniosas.

Sin embargo, ante un extraño, un soldado siempre es parco y cauteloso. Cierro diciendo que el malestar del soldado es general. Su silencio no aprueba la actividad que le imponen. El soldado no es policía es un protector de las instituciones nacionales y un servidor de la patria.

¿Usted qué opina?

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