LA INSEGURIDAD SIGUE SIENDO UNA ASIGNATURA SIN RESOLVER


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Lograr mantener la paz en una colectividad es uno de los compromisos gubernamentales más complejos.

8 de octubre de 2025.

La delincuencia no quiere ceder en sus pretensiones de dañar la paz como si se tratara de descargar odios y frustraciones en contra de todos. Sus raíces familiares producto del maltrato que recibieron, la drogadicción y diversas formas de delincuencia inducida, fueron terriblemente la casusa de organizarse, armarse y dañar.

Ante esta crisis de valores en los grupos delincuenciales, se torna más difícil que los organismos de prevención puedan desarrollar programas efectivos para resarcir el daño emocional que cargan esos malhechores.

La necesidad de delinquir en una característica innata de ese tipo de personas. El uso de armas les da el valor para la agresión. Su misión es acabar con el o los blancos seleccionados a costa de su propia seguridad personal.

Muchos son jóvenes que deberían estar cursando alguna carrera profesional en las aulas universitarias, pero su destino fue haberse dejado enganchar por grupos criminales ante la necesidad de tener un ingreso y una forma de vivir que no es la más recomendable.

Participar como parte de la estructura de la delincuencia organizada es ganar grandes sumas de dinero que permite fugazmente una vida llena de lujos y una forma de vivir desenfrenada. La seguridad personal pende siempre del hilo más delgado.

En esta guerra que vive Sinaloa desde hace más de un año, con más de dos mil muertes y más de tres mil desaparecidos, la gran mayoría lamentablemente son jóvenes que pudieron hacer una carrera y, lejos de lograrlo, fueron convencidos de alistarse y trabajar para la delincuencia organizada. Dinero fácil y una vida muy frágil.

En Sinaloa, tenemos varias universidades públicas que pueden ser la base para que los jóvenes no queden sin la oportunidad de hacer una carrera profesional. El gobierno federal tiene un sistema de becas que puede ser un factor de disuasión efectivo para muchos jóvenes evitando caer en las garras de criminales y los induzcan a delinquir.

Es tiempo para que el secretariado ejecutivo del sistema estatal de seguridad pública, despierte y ponga a funcionar sus programas preventivos, que ejerza además una misión de liderazgo con todas las demás instituciones que tengan a su cargo programas de la misma naturaleza, y vayan por el rescate de nuestra juventud que se está perdiendo.

Son muchas las instituciones del gobierno y también privadas que pueden constituir grandes redes de comunicación y coordinación para ayudar con orientaciones adecuadas a cientos de miles de jóvenes que deambulan sin saber que hacer o a que dedicarse. Debilidades que es aprovechada por la delincuencia organizada.

Ojalá y veamos a una nube de jóvenes universitarios visitando los hogares y al mismo tiempo llevando un mensaje de esperanza para sanear este ambiente social nocivo y peligroso.

Las policías están haciendo su trabajo, las bajas que sufren son bastantes al desempeñar un trabajo de altos riesgos. Por ello, las instancias de prevención deben hacer también lo suyo con la seguridad de que los resultados serán el rescate de muchos jóvenes para incorporarlos a actividades que les asegure una mejor forma de vivir.

La narrativa puede ser compleja, pero ir por el rescate de nuestra juventud, de nuestros hijos, de los padres de familia del mañana, vale la pena invertir tiempo y los esfuerzos que sean necesarios. Nuestra juventud merece mucho más. Luchemos por ellos.
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