¿CUÁL ES EL PECADO DEL “CHINO” BILLETERO
·Todo empezó recolectando leña
· Una excursión con EL SOL DE SINALOA
· El coleccionista por poco y se nos “raja”
Segunda de tres partes
Por Antonio Velázquez Zárate
Viernes 30 de junio de 2023.
Han sido muchos los reportajes, de esos de auténtico trabajo de campo, realizados por el reportero desde hace muchos años.
De todo tipo: escalando cerros, en el mar, ríos, en plena sierra, en fin, de lo que usted quiere imaginarse.
En algunos, efectivamente, corriendo no pocos riesgos, pero nunca, ni por asomo, nos vimos ni en sueños envueltos en esta aventura, protagonizada al lado del “Chino”Billetero, a petición de EL SOL DE SINALOA.
¿El motivo? Bueno, la curiosidad propia del periodismo de aventura, pero primordialmente, conocer en vivo, cual es el sacrilegio de nuestro personaje, como para, luego de más de 60 años, le digan las autoridades federales, que es una actividad prohibida, que la ley así lo contempla y que, en todo caso, las sanciones, desde cárcel hasta económicas, caerán sobre su persona.
Y lo que son las cosas: buscando más información, previo al viaje, encontramos una página del gobierno federal, que, relacionada con el primer informe de gobierno de Felipe Calderón, debido a lugares arqueológicos, presumen nada más ni nada menos que el museo del “chino” Billetero, que este divulga en una página de Internet.
¡Que ironía! Sí, porque a unos meses de esto y pese a tener en sus manos oficios de la dependencia que tienen que ver con la arqueología, le otorgaron un permiso o concesión, no sin antes cobrarle en la década de los 70`s la cantidad de 19 mil pesos; mucho dinero en ese tiempo; ahora resulta, que no está autorizado
El “Chino” Billetero, es como el campesino que sin estudios, conoce la naturaleza y puede darnos santo y seña de muchas cosas.
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En su caso, tantos años de recolectar todo tipo de arqueología, sin hacer una sola excavación, conoce mucho de nuestros antepasados y aprecia en todo lo que valen los objetos que nos dejaron y ahora a flor de tierra, están para ser recolectados por cualquier persona. Y sin tener permiso.
Ya habrá tiempo más adelante en este mismo reportaje del porque lo señalamos.
No comprendemos, nosotros y mucha gente, cuál es entonces su delito, más allá de las pegazones que tienen en sus paredes de objetos quebrados, incompletos, que adornan sus museos; cuya fama, gracias a los no pocos reportajes que le han hecho, lo conocen en muchas partes del mundo, vienen a admirar tan fabulosa colección que de otra forma estaría perdida, destruida o vendida en el mercado negro. ¡Vaya delito!
Bien, el “chino” Billetero, tiene un temor, un gran temor: que las autoridades, con el pretexto de continuar esa actividad, le confisquen incluso, el sacrificio de tantos años.
Sí, por esa misma razón, por las amenazas de que fue objeto por parte de las autoridades del INAH, de plano, trató de cancelar la excursión en la que EL SOL DE SINALOA, testificaría en que consiste su tarea.
Es más, de la vergüenza por la cancelación, nos envió el mensaje a través de un emisario. Lo menos que pensé fue en ir solo, nada más que nos indicara el sitio, de esa forma, no habría nada contra él; sin embargo: ¿qué valor tendría el reportaje sin su presencia, sin conocer su técnica para la recolección e identificación de las piezas que llegásemos a encontrar? Poco, muy poco valor, así es que platicamos largo y tendido por la vía telefónica con su emisario, quien convencido de nuestra positiva intención nos dijo: “voy a hablar con el chino y le regreso la llamada”.
Media hora más tarde, la misma voz: “Dice el chino que se la va a jugar. Nos vemos mañana a las 8.45 en el museo, de ahí partiremos”.
Bueno, el alma nos volvió al cuerpo y no precisamente porque se trataba de un material prometido a la dirección del periódico, sino por la emoción de realizar esa tarea. Como dicen los rancheros “verda de Dios”.
Déjenos comentarle que el “Chino Billtero”, ya tiene su propio portal. Sí, a nivel mundial ya conocen sus hazañas.
En el portal narra que nació el 16 de junio de 1938, proveniente de una muy humilde familia de 16 hermanos. Comenzó su vida laboral desde los ocho años vendiendo leña.
Fue así como recorrió cerros solitarios, hasta que un día observó a unos “gringos” recolectando piezas arqueológicas. En ese momento al ver que gente ajena desentrañaba nuestra tierra de sus pertenencias, se llenó de celos y coraje, proponiéndose a la edad de ocho años, la tarea de contribuir al rescate de nuestro patrimonio regional, haciendo una búsqueda a flor de tierra. Narra también que de aquí en adelante esta búsqueda se convirtió en su obsesión, y que es hasta la fecha como si cada hallazgo se convierta en un tesoro de incalculable valor.
En referencia a sus amigos, actual equipo de aventuras señala que encontró gente dispuesta a seguirle los pasos trabajando para este fin. Actualmente son ocho amigos dispuestos a seguir con esta lucha y dice: “no somos personas preparadas, pero si sabemos lo que hacemos, lo que es justo y lo que es de los ciudadanos de nuestro Sinaloa y de nuestro México”.
También señala que su interés y el de todo el equipo es que a través de esta página que los mexicanos sepamos que todavía hay mucho por hacer por nuestras nuevas generaciones.
Termina su presentación diciendo porque le dicen “El Chino Billetero”: “al entrar a la adolescencia empecé a vender cachitos de lotería, este ha sido mi trabajo en paralelo con mis visitas a lugares donde me informan existen piezas arqueológicas, muestro equipo siempre está dispuesto todos los fines de semana para esto. Rescatemos nuestros valores, aún hay tiempo”.
Para mañana, ahora sí, le narraremos la aventura y le diremos como nos fue en la recolección de objetos dejados por nuestros antepasados.
¿El lugar? Muy cerca de aquí para aprovechar el tiempo, se llama Chiqueritos, pequeño rancho de la sindicatura de Sanalona, ahí, dentro de los terrenos de Carboneras, población que gracias a los efectos del corredor turístico Imala-Sanaloa, tiene más vida que nunca.
No se lo puede perder




