Escuchar esa frase de abrazos y no balazos, fue un detonante para fortalecer a las organizaciones criminales.
Febrero 21 de 2025.
Ciertas aquellas palabras de que perseguir a los líderes o cabezas de las organizaciones criminales era atomizar las mismas y serían más difíciles para el gobierno poderlas destruir. Fueron debates muy acalorados en la entonces campaña presidencial cuando Andrés Manuel López Obrador manifestaba ese gran error de los gobiernos del prian.
En ese entonces se desconocía cual podría ser el interés oscuro para difundir como programa de gobierno, no ser objetivo prioritario perseguir a quienes trafican con productos que dañan irreversiblemente a la juventud de México y muchos otros de más allá de nuestras fronteras. Un Laissez faire “dejar hacer y dejar pasar”.
años que registró un crecimiento desmedido del poder bélico de las organizaciones criminales de las varias que están identificadas en México. Una era donde también marcó un hecho sin precedentes como el sexenio donde más homicidios se han cometido.
Hoy los mexicanos vivimos un momento en el que deben tomarse medidas extremas y revertir todo ese tiempo de males que generaron voces de mucho malestar pero que sorpresivamente el voto volvió a entregarse al mismo partido político del que tiene la autoría de esa frase célebre “abrazos y no balazos”.
Esa estrategia lopezobradorista, era insostenible porque la seguridad de todos los mexicanos se puso en riesgo y el país quedó en alerta máxima. La herencia maldita recibida por la Presidenta Claudia Sheinbaum ante la inseguridad prevaleciente en todo el país no era una tarea fácil de resolver.
La crisis de violencia e impunidad se volvía crítica porque los delincuentes habían tenido seis años de libertades para comercializar sus productos y transitar por el país sin que se les molestara por las autoridades que decían eran las encargadas de vigilar la seguridad de los mexicanos. Una total y descarada simulación.
Las fuerzas armadas quedaron evidenciadas con la detención de un General que había sido Secretario de la Defensa. La sospecha de haber tenido nexos con miembros de la delincuencia organizada hizo intervenir al gobierno de México con el de los Estados Unidos para conseguir la liberación, con la encomienda de que fuera investigado en México y aplicar el castigo procedente.
Ni se investigó y se le exoneró totalmente de delitos. Hace unos días fue visto en un evento organizado por la Presidencia de la República y en el que se encontraba la propia Presidenta. Desató de inmediato las críticas de repudio contra ese personaje que indigna a las fuerzas armadas mexicanas. Un mensaje muy negativo al soldado comprometido con la patria.
Para sanear la presencia militar en el combate al crimen, dejen que ese joven policía García Harfusch, asuma el pleno control de perseguir al crimen y recuperar la paz perdida. No será un trabajo fácil, pero los mexicanos demandamos resultados prontos y que las actividades cotidianas en la calle, en la escuela en nuestros barrios vuelvan a escuchar las risas y el bullicio de todos los que queremos armonizar nuestro entorno.
La Presidenta Claudia Sheinbaum, tiene la palabra. Que un civil sea quien tenga el mando de toda la fuerza del gobierno destinada a recuperar la seguridad de los mexicanos. Mandos compartidos o paralelos, la estrategia no funcionará. Valor, inteligencia y lealtad al mando presidencial lo hay, solo es cuestión de que asuma el poder y el control total para dar el giro total en la detención de los ángeles del crimen.
El soldado obedece al mando militar, esa es su formación. Por ello, el mando conjunto o ejercido paralelamente, no funciona. Los resultados nunca serán iguales. Un solo mando, garantizaría de que la estrategia del combate al crimen funcionaría mejor. Decídanse y lo sabrán.
¿Usted qué opina?





