La seguridad colectiva en un valor que no puede ni debe dejarse en abandono por las partes corresponsables en recuperar la paz y el orden social.
24 de abril de 2026.
El gobierno es producto del sistema jurídico constitucional que constituimos. Los gobiernos tienen como misión velar por el bienestar general y proporcionar los medios para que la seguridad individual y general sea una realidad.

Los sistemas de control para que el tejido social se recupere deben poner a funcionar los instrumentos de orientación para evitar desde edades tempranas el consumo de drogas y alcohol. Los altos índices de consumo son hechos tan notorios que ocasionan preocupantes repercusiones en la familia y en el entorno social del que forman parte.
Por ello, los encuentros de interés entre el sector empresarial organizado y el gobierno lanzan puntos luminosos que propician aliento y certidumbre social de que la afectación del tejido social puede ser saneado si se amalgaman las fuerzas ciudadanas y gubernamentales.
Las instituciones educativas de todos los niveles en el estado constituyen un arsenal de posibilidades para poner en movimiento todo tipo de programas de los muchos que se han instrumentado y los aterricen en beneficio de niños, niñas y jóvenes sinaloenses.

La sinergia sustentada en programas de prevención, seguro que aportará enormes beneficios para que Sinaloa cuente con ciudadanos conscientes de su responsabilidad y adoctrinarlos para disciplinar sus comportamientos.
Muchos años se han perdido sin que los actores gubernamentales y de la sociedad civil, que tienen a su cargo implementar políticas y programas para evitar el delito y construir la paz no han sido capaces de hacer lo suficiente para que los propósitos no queden en eso, en buenas intenciones.
Dejen el discurso vacío y transformen en realidades el destierro de la corrupción, y se promueva de a deveras programas que combatan la drogadicción y el alcoholismo, y que el empleo permita llevar los mínimos de bienestar para la dignificación de las familias sinaloenses.
El orden social, se consigue con políticas, programas e instituciones que respondan a una necesidad actual. Las inercias no conducen a nada bueno. Reaccionen, la inseguridad no se combate solo con la represión a través de las instituciones policiales o militares, se resuelve con la colaboración de todos.

La recomendación no prescribe, tiene vigencia permanente, la construcción de paz parte de iniciativas colectivas que convertidas en programas invadan ese universo social que debemos rescatar.
Sinaloa vive en estos momentos un clima de proselitismo preelectoral, un espacio en el que deben gravitar esas ideas tan necesarias que alienten la conciencia social para impulsar los cambios que se requieren para la paz y la tranquilidad social.
Sumen esfuerzos, difundan acciones y que la sociedad haga lo suyo. Vivir en paz, claro que se puede.
¿Usted qué opina?






