El informe del Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa es un acto solemne por el que hace del conocimiento a su comunidad universitaria de la situación educativa y administrativa que guarda la Institución que representa.
Lunes 12 de junio de 2023.
Los logros académicos, la extensión de la cultura y las artes, su vinculación con la sociedad a la que se debe, la transparencia y la rendición de cuentas, los programas educativos acreditados, la movilidad estudiantil, el servicio social y los proyectos de mejoramiento integral de planes y programas de estudio, entre otros muchos, relacionados con la educación que imparte la Casa de Estudios más importante del noroeste del País. Es la plataforma que enaltece a la Universidad de los sinaloenses.
Ese es el compromiso del Rector ante la comunidad que representa. Es una responsabilidad académica y no policía. Es necesario realizar estos comentarios, porque observo en los medios periodísticos escritos y electrónicos que el día del informe del Dr. Jesús Madueña Molina, estuvo aislado y solo porque no se observó la presencia del Gobernador y funcionarios del Gobierno del Estado.
¿Será necesario que en este tipo de actos universitarios debe estar obligatoriamente el Gobernador del Estado o sus funcionarios? La invitación que se le gira al Titular del Ejecutivo Estatal es un acto de cortesía institucional para que se percate de las actividades que viene desarrollando la Institución Educativa más importante de Sinaloa y sus logros en materia científica, tecnológica y académica.
El no haber estado el Gobernador o funcionarios de su administración en un acto de trascendencia para los universitarios, no debe ni tiene que dársele una lectura de desaire al Rector Madueña Molina.
Que se ha convertido en una tradición que a los informes del Rector asista el Titular del Ejecutivo, que bien que así sea y que con su presencia se mande un mensaje de reconocimiento a las actividades educativas que lleva a cabo la UAS y que en mucho contribuyen al desarrollo del Estado y de la sociedad. Su ausencia a estos actos no debe ser motivo de discursos fatalistas y de malignidad.
Pongo atención y opino que las notas que se han escrito en el sentido de que la ausencia del Gobernador refleja un signo de debilidad en el Rector, es una apreciación errónea, ya que la responsabilidad rectoral no se mide en función de las simpatías que pueda tener el funcionario universitario con la autoridad política de mayor rango en el Estado.
No olviden que al Rector lo nombra la comunidad universitaria que gobierna y no la autoridad política estatal.
Las relaciones entre el Estado y la Universidad se dan en un ambiente de respeto y colaboración y no de subordinación política o administrativa.
Los comentarios que cuestionan una supuesta debilidad del Rector están muy lejos de tenerse por ciertos, ya que los mismos se hacen al amparo del conflicto que enfrentan actualmente el gobierno del Estado y la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Precisamente, ese conflicto, pudo ser la causa que el Gobernador pensara con prudencia, si era o no conveniente asistir a la Universidad que tuvo el privilegio de dirigir. La razón se impuso, la comunidad universitaria está molesta por todos los comentarios ofensivos que se han lanzado contra la Universidad y sus autoridades y lo más conveniente fue eso. Que no asistiera al informe del Rector.
Las palabras de agradecimiento hechas por el Rector por los apoyos recibidos por la administración del gobierno estatal, y en particular al Dr. Rubén Rocha Moya, no infieren signos de debilidad porque la beligerancia no es propia de una institución de educación y cultura; sin embargo, de ser necesario, no hay duda de que sus reacciones no cualesquiera los desearía porque serían políticamente letales para cualquier administración que la enfrente.
Al parecer los comentaristas profesionales del periodismo, aplican la óptica del visco, enfocan las notas de su pluma en una idea juiciosamente equivocada, porque no atinan a describir la realidad de las cosas que pasan por su mente, porque las figuras se les entrecruzan y no les permite describir objetivamente lo que quieren. Deforman su idea y se pierden en el relato.
Las aristas del conflicto no deben interpretarse como signos de debilidad política del Rector. Tengan presente que los que se han encargado de deformar la realidad son aquellos que quieren poner en el patíbulo de los sentenciados al Rector, pero se olvidan de que los hechos absolverán a su víctima y la cuerda les azotara en su rostro.
La UAS no se toca, la autonomía universitaria se respeta.
¿Usted qué opina?






