EL PARTIDO SINALOENSE Y CUÉN OJEDA


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Hay hombres visionarios cuyas ideas trascienden y causan malestar en los pequeños que no alcanzan a crecer.

Miércoles 16 de marzo de 2022. 

El político nace y se forma en el juego del ajedrez. El tablero político exige contrincantes de peso y con pesos. Las habilidades se desarrollan sabiendo mover las fichas para colocarlas en el cuadro que permita avanzar.

La política educa, se practica como cualquier deporte y se teje como el sastre más habilidoso en el corte de sus trajes. Cada cuadro en el ajedrez exige saber colocar cada una de las fichas para ganar.

Mucho se habla de Héctor Melesio Cuén Ojeda. Un jugador que ha sabido manejar sus fichas en el tablero del ajedrez. Ha desafiado contrincantes desde que se decidió ir por la Rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Trazó bien su juego y venció a sus opositores.

La Casa Rosalina, era un refugio de izquierda. Cuén nunca lo ha sido, tampoco pertenece a ideologías políticas propias de algún partido político. Que ha participado en unión de organizaciones políticas partidistas, también es cierto que, como jugador, es una forma de mover las fichas en el tablero del ajedrez político.

Ha participado y ha ganado. En otras ocasiones ha jugado y no le han salido las cosas como las ha planeado. El que juega puede perder, quien no lo hace, no conocerá el sabor del triunfo y tampoco el de la derrota.

En la rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa, lo hemos dicho, jugó un partido difícil. El contrincante tenía raíces muy profundas en el control de los grupos colocados en cada una de las casillas del tablero de ajedrez. Blancos y negros, dignos rivales los que jugaron con esos colores.

Los negros, controlaban el sindicato de trabajadores. Eran los que imponían las condiciones al Rector rosalino. Movieron arbitrariamente las fichas y dominaron a su antojo el contrato colectivo de trabajo. Usaban la movilización de trabajadores y estudiantes y la amenaza para intimidar al oponente y ganar su juego.

Los blancos, planearon la estrategia para detener el avance de los negros. No era fácil. El rival era fuerte y tenía control de los grupos ubicados en posiciones estratégicas en las casillas del tablero.

Derrotar al enemigo requería destreza y resistencia. El esfuerzo tendría que ser extenuante, cansarse era peligroso. Había que avanzar tumbando peones, caballos, torres y alfiles, la reina tendría que caer y poner en Jake al rey.

El blanco avanzó, obtuvo el control del juego y la rectoría ganó. Cayó el control sindical y la movilización grupal también se apagó. La izquierda agonizante de aquel PC o PESUM o PRD que controlaba la UAS, salió botada para dar paso al nuevo ganador.

La Universidad es ahora el tablero dominante en el juego del ajedrez. Sus fichas se mueven con inteligencia y habilidad. Se avanza sin aquellos contrincantes que interesó más el manoseo del recurso financiero que prosperar en educación de calidad.

Cuén Ojeda ha sido un promotor decidido a luchar por la calidad educativa. Su pecado, dicen sus contrincantes derrotados en el ajedrez, es haber formado un partido político para apropiarse de la UAS. Lo cierto es que el PAS no es la UAS.

Esos fichas negras derrotados, continuamente afilan sus navajas e intrigan a Cuén con el Gobernador. El exrector sabe quiénes son y de lo que son capaz. Que si bien ha hecho comentarios que pueden distraer u ofender al jugador, lo cierto es que simpatiza con el avance de los blancos desoyendo las dolencias de los derrotados.

Contra Cuén Ojeda, se han movilizado muchos tiradores. Sus basucas mediáticas lo pretenden distraer o hacer caer. Al juego le falta mucho, el ajedrez es de inteligencia y es saber administrar el tiempo para pensar como mover las fichas del juego que inició.

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