Se originó un escándalo nacional con las graves irregularidades cometidas en la carpeta de investigación del homicidio del Mtro. Héctor Melesio Cuén Ojeda ¿qué sucedió con la Fiscalía General de la República?
Noviembre 25 de 2024
La sociedad sinaloense quedó sorprendida por los categóricos señalamientos de la Fiscalía de la Nación, cuando denunció que en la investigación del homicidio de Cuén Ojeda hubo montajes que ocultaron gran parte de los sucesos en la comisión de ese crimen.
El tiempo corre y el silencio de la autoridad ministerial federal provoca suspicacias de que podría no solo salpicar de responsabilidades a la exfiscal general que tuvo que renunciar, sino también a gran parte de la estructura de mando del ministerio público estatal.
Sería detestable que por tratarse de un gobierno de las mismas siglas morenistas se pretenda evadir la solución del fondo de ese crimen por las posibles repercusiones políticas que podrían estar en las páginas probatorias de la indagatoria federal.
La verdad de los hechos no debe quedar a determinaciones políticas porque ello daría lugar a que cuando un crimen involucra las estructuras gubernamentales se dejen en la oscuridad de las gavetas oficiales el esclarecimiento de esos delitos.
La impunidad es una mancha que históricamente ha ensuciado a los diferentes gobiernos sin distingo de colores o denominaciones, la selectividad en el esclarecimiento de los delitos ha sido una constante y muchos ejemplos podrían darse en este tipo de escenarios.
Sin duda que hay temor en la familia del fallecido, que prefieren guardar silencio en su dolor que exponerse a represalias que bien podría saberse de donde surgirían. En el cumplimiento de un deber, no puede haber pactos de impunidad.
La Fiscalía General de la República, con ese silencio, no solo propicia impunidad al dejar sin aclarar un crimen, también pudiera desplazar importantes líneas de investigación para detener esta ola criminal desatada con motivo de los hechos ocurridos el pasado veinticinco de julio.
Es la búsqueda del control de la organización criminal que comandaba Ismael Zambada García, no solo estaría la supremacía bélica del grupo que domine, sino que podría estar de por medio llegar hasta las raíces mismas de los diversos componentes que llevaron a la traición cometida.
Bajo esa óptica, resolver el problema de la inseguridad ocasionada que lleva poco menos de tres meses, sino hay una estrategia efectiva, ninguna fuerza militar por numerosa que sea les impondrá la derrota.
La presencia en Sinaloa de la dirigencia nacional de Morena no basta tampoco para restituir credibilidad y confianza a una población golpeada con demasiadas muertes, desaparecidos y despojos violentos de sus vehículos. Su presencia muy desafortunada en una ciudad y en un estado con un reguero de cruces y lamentos por todas partes por tantas personas desaparecidas en esta guerra sin control. Lejos de generar simpatías, ocasionó repudio y malestar.
La sangre derramada en la geografía estatal, que no ha sido poca, ha provocado nauseas a una sociedad que exige paz y tranquilidad. Se van de Sinaloa dejando un rastro de enfrentamientos de metralla por todas partes. Su presencia fue una burla para las familias sinaloenses porque no se escucharon pactos de solidaridad para desterrar la inseguridad.
Se fueron de estampida esos que no debieron venir porque no fueron simpatías lo que recibieron sino el reproche con voces fuertes y alarmadas por este clima de inseguridad que asfixia la estabilidad del comercio organizado, obligados en muchos casos a cerrar. La Intercamaral por fin alzó la voz. Los morenistas no quisieron escuchar.
Siguen preocupando las notas difundidas en las redes sociales y en abundantes notas periodísticas escritas y electrónicas, en contra de mandos políticos estatales como responsables de la violencia desatada en Sinaloa. ¿Se castigará este crimen social sin precedentes en el Estado?
La UAS no se toca, la autonomía universitaria se respeta.




