Falta que Senado de la República acuerde la incorporación de la Guardia Nacional a la SEDENA para que el Poder Legislativo Federal se convierta en la comparsa imperial del Presidente.
Lunes 5 de septiembre de 2022.
Extraño silencio de las organizaciones de profesionistas que no se pronuncien ante la canallada presidencial de terminar de militarizar la Guardia Nacional que como Institución Policial debe preservar su carácter civil en términos del artículo 21 de la Constitución Federal.

Falta a la verdad el presidente cuando afirma que las policías civiles se han corrompido y que la sociedad prefiere al ejército en las calles porque les representa mayor confiabilidad en el combate a la inseguridad.
Los medios de comunicación los maneja el Estado, no están al servicio de la sociedad. El Estado sostiene la existencia de las empresas periodísticas a través de la publicidad pagada que deben difundir, la rentabilidad de la empresa también se sostiene por esos apoyos oficiales.
La información tendenciosa a denostar las policías proviene de las propias autoridades gubernamentales. Si una institución policial se corrompe es porque se promueve desde las esferas del poder gubernamental.
La sociedad en muchas ocasiones se ha manifestado en contra de nombramientos de titulares en las corporaciones de policía que los ha tildado de corruptos y aun así los han llevado y sostenido en sus cargos.
El fastidio social ha sido ignorado y los gobiernos cuando se van, dejan lodo en las corporaciones que se va empatando que después resulta difícil de sanear por esa grave contaminación.
Que saludable sería que una comisión ciudadana libre evaluara las condiciones en que se encuentran actualmente las corporaciones en Sinaloa con mandos militares. El Gobernador se avergonzaría ante su pueblo que lo eligió.
Al Presidente le resultó mucho muy sencillo descalificar y borrar del escenario gubernamental a la Policía Federal, creando a la Guardia Nacional sin importar violentar la Constitución Federal. La corrupción perniciosa en la Policía Federal, según el Presidente, era insostenible y habría que desaparecerla.
No toleró las irreconciliables diferencias políticas con Felipe Calderón, a quien culpó de su derrota como aspirante a la Presidencia de la Republica, en la segunda ocasión que la buscó.
El gallo de oro en la seguridad pública del País con Calderón fue detenido en los Estados Unidos, acusado de tener vínculos con organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico. El pretexto ideal de López Obrador para descalificar a toda la corporación policial.
El odio se arraigó en el Presidente. Por un lado, culpaba a Calderón como el causante de su fracaso a la Presidencia de la República, todavía no lo supera, han sido continuas las diferencias entre ambos personajes de la política, investigando incluso con el poder del gobierno a Calderón, para su infortunio no le pudo encontrar lo que buscaba.
Sin embargo, al exsecretario de la defensa detenido en el extranjero y posteriormente repatriado y liberado por el gobierno mexicano, fue exonerado de toda sospecha de conexiones con el narco y no pasó nada.
Convence a unos asustados legisladores opositores del oficialismo, que no tuvieron el valor de enfrentar para evitar una reforma constitucional que permitía sacar al soldado de sus cuarteles militares, para patrullar en las calles y convertirlos en la nueva policía que quería.
Esa reforma que atropelló el constitucionalismo mexicano le abrió el camino que buscaba para crear su propia policía, la que no le recordara continuamente a Calderón, naciendo así el grotesco granito negro de la ilegalidad en el País.
La Guardia Nacional militarizada. Presume que a la fecha dicha corporación cuenta con 110 mil elementos, cuando sabe que puede tener toda la fuerza militar en sus filas.
Está a unas horas para encumbrarse en la pirámide de la vergüenza, no la de las normas jurídicas de Kelsen, porque al haberse apropiado del Congreso lo ha convertido en la comparsa de la ilegalidad en el País. Descaradamente ha dicho, si la reforma es ilegal, que lo resuelva la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Confiamos en ese Alto Tribunal del País para pronunciarse contra la inconstitucionalidad que postraría al estado mexicano a una dictadura aberrante y degradante.
¿Usted qué opina?




