LA CORUPCIÓN TOCA A LA SEDEMAR. GOLPE A LA INDECISIÓN


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Desde que se decidió sacar de los cuarteles a las fuerzas armadas para improvisarlos como policías, las consecuencias estaban escritas.

9 de septiembre de 2025

Se prefirió utilizar a un ejercito de paz que se apolillaba en los cuarteles para mandarlos a la calle a sacudirse la modorra. Su capacitación debió privilegiarse para mantener su capacidad reactiva en caso de alguna agresión que pusiera en riesgo la soberanía nacional y sus instituciones, pero no, se prefirió vestirlos de policía y mandarlos a enfrentar a la delincuencia para la que no estaban preparados.

La necedad política es y ha sido la causante de que la institución armada nacional en sus diversas armas, gradualmente se vaya degradando cayendo al abismo de la corrupción.

Enfrentar a la delincuencia sobre todo a la organizada, no es atacar a delincuentes improvisados. Son organizaciones criminales bien estructuradas que han tejido redes de complicidades dentro del gobierno y con personajes con poder político, que les ha permitido asumir posiciones de control en algunas actividades sobre todo en las áreas de policía y de procuración de justicia.

Los niveles de corrupción arraigados en el gobierno, les ha permitido alcanzar posiciones de poder distribuyendo grandes sumas de dinero para que sus actividades se vean afectadas en lo menos posible y operando incluso en las nominaciones de sus allegados en puesto de elección popular.

Mucho se ha cuestionado que las policías civiles han sido infiltradas por la delincuencia organizada y que en muchos casos operan en su favor para permitir sus actividades con mayor seguridad.


El estado mexicano, cuenta con los instrumentos de control para sanear a las instituciones policiales, pero sus sistemas de evaluación fallaron estrepitosamente precisamente por los altos índices de corrupción en los resultados devaluatorios.

Basta o bastaba el llamado del titular del mando político estatal para que sus recomendados pasaran satisfactoriamente ese tipo de evaluaciones.

El discurso peso bastante y las policías dejaron de ser confiables, pero no se instrumentó ningún sistema de recuperación de los estados de fuerza, dando la impresión de pretenderlas desaparecer.

Se consideró más idóneo improvisar como policía al soldado que implantar un sistema solido para que las instituciones policiales recuperan su fuerza y confiabilidad en el combate a la criminalidad.

No es que el soldado fuera más capaz y confiable en la lucha contra la delincuencia, fue la torpeza política de los gobernantes en turno que dejaron crecer demasiado el problema al grado de que el blindaje anticorrupción impuesto al soldado para que no fuera vulnerado por la peste contaminante del delincuente.

Ejemplos de que la corrupción ha llegado peligrosamente a permear en las fuerzas armadas que ya tenemos un caso de detención en los Estados Unidos a un Exsecretario de la Defensa Nacional.

Ahora se le suma un escándalo nacional e internacional por lo que ocurre al interior de la Secretaría de Marina con la detención de altos miembros de la Armada en asuntos de corrupción (Huachicol Fiscal) así le llamaron. Unos presos, otros huyendo, un suicidio y un homicidio ¿Que más falta para que se opere a la brevedad la reestructura de las instituciones policiales civiles?

Secretario Harfuch, se incorpora en su agenda esa encomienda de que las instituciones policiales civiles vuelvan a lo suyo. Sistemas de control para que resistan el poder corruptor de la delincuencia organizada es posible que pueda implantarse.

Parece que hay voluntad política para que así sea y que las fuerzas armadas vuelvan a lo suyo en los cuarteles y que el País no pierda la confiabilidad de su fuerza armada nacional.

¿Usted qué opina?

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