LA INSEGURIDAD NO ES PROPIA DE LOS GOBIERNOS LOCALES


Vale la pena compartir esta noticia

Tiene razón la Presidenta Sheinbaum cuando afirma que la inseguridad que se vive en el País y en particular en Sinaloa no es propia del gobierno local.

Septiembre 3 de 2025.

En efecto, lo hemos afirmado en algunos espacios de esta página de opinión, cuando decimos que la inseguridad es un fenómeno causado por una multiplicidad de factores y no necesariamente por la aparición de organizaciones criminales pertrechadas con instrumentos letales para enfrentar con un impresionante poder bélico al propio gobierno.

Los medios de difusión son coautores de la degradación de la información en contenido escrito, en dibujos y en imágenes. El gobierno no ha sido capaz de detener esas oleadas de información lesivas en la formación de las personas desde edades muy tempranas.

La tecnología que llega a las manos de toda persona desde edades muy tempranas lejos de fomentar la formación integral positiva ha sido la causa de un distanciamiento en la comunicación personal, social y familiar.

Se están construyendo personas robóticas ya que responden replicando las enseñanzas deformes que reciben por la telefonía celular y los programas llenos de contenido erótico sexual sin control a los que tienen acceso niños, jóvenes y adultos sin tener ningún control en esa difusión y que sin duda contribuye a crear escenarios hostiles en las relaciones sociales y familiares.

La enseñanza en los hogares peligrosamente se ha perdido. Los padres de familia se han distanciado de la conducción de los hijos por lo que es urgente que se retome una estrategia desde el gobierno para que la llama de la responsabilidad se arraigue de nuevo para construir a la persona que contribuya al saneamiento del tejido social.

Tiene razón la Presidenta. No es el gobierno el único responsable de la inseguridad que padecemos. Todos los integrantes de las organizaciones criminales son personas que no nacieron por obra del espíritu santo. Surgieron de hogares con padres disfuncionales u hogares desintegrados, en los que las drogas y el alcohol fue lo que vieron y aprendieron esas personas desde edades muy tempranas.
Personas sin dirección y sin amor de familia, en muchos de los casos maltratados, vejados y marginados. pero que lamentablemente esos padres fallaron en arraigar en los hijos valores de respeto y colaboración mutua. En otras palabras, en esos hogares lejos de construir familias de bien, lo que se hizo fue fomentar la desviación conductual y apareciendo así, los potenciales componentes criminógenos, ocasionando inevitablemente la comisión de delitos.
En efecto Presidenta, el gobierno debe revisar urgentemente esas fallas en las que históricamente le toca su parte porque es quien tiene todos los instrumentos, políticas e instituciones para remediar esos males o cuando menos disminuir en lo posible las conductas antisociales para disminuir infracciones y delitos.
Hay muchas instituciones del gobierno y privadas con programas esencialmente útiles para orientar a la sociedad de toda la información útil para redimensionar lo que se ha perdido o lo que falta por hacer para recuperar la salud del tejido social.

Son varias generaciones perdidas. Familias enteras sumidas en las drogas y el alcohol, sin oportunidades que los ayuden a superar esos males porque las instituciones públicas y privadas no han tenido la capacidad de trabajar unidos y buscar ese saneamiento del tejido social tan deteriorado en estos días.

Las políticas de mejoramiento a estos escenarios sociales no serían de ayuda sino suman esos esfuerzos que se requieren y crear estrategias debidamente planeadas para enfrentar con mayor eficacia la reversión de dicho problema.

El fenómeno de la inseguridad tiene su mayor componente en el comportamiento social. Que tipos de ciudadanos estamos formando ¿El gobierno no tendrá la capacidad para crear ese tipo de políticas que ayuden a definir al ciudadano que fomente el orden, el respeto y la solidaridad para el bien común?

Redefinir la estrategia de seguridad para hacerla más eficaz. La participación social e instituciones que respondan a un compromiso común, de seguro que la criminalidad podría ser desterrada ¿Los intereses políticos, económicos y también la corrupción, ha sido la causa para que esas estrategias no funciones, o no?

Que no se omita el compromiso del estado mexicano de la creación de instituciones policiales civiles debidamente capacitadas para cerrar ese círculo de saneamiento y desterrar la corrupción y a la inseguridad.

¿Usted qué opina?

Anterior El Servicio Social Universitario cumple un papel trascendental en la formación integral de los estudiantes
Siguiente AGENDA POLÍTICA: Sinaloa, tema central de la 51 reunión del Consejo Nacional de Seguridad