La alegría familiar retorna en estas fechas con motivo de la celebración de la navidad. Momentos de felicidad ante la ola de inseguridad que se ha vivido por más de un año.
24 de diciembre de 2025.
Contingentes familiares se dejaron ver en todos los centros comerciales. El regalo, ese detalle que alegra el corazón de los niños y que los regresa a un entorno en el que no deberían de salir.

Recorrer las calles de Culiacán en estos días previos a la navidad es sumarnos a una convivencia social que oxigena nuestro entorno y también nos permite disfrutar de esa alegría que no debemos perder.
Las familias también desafían a los contingentes del mal. Somos conscientes de que en cualquier lugar podrían desatarse esos cruentos enfrentamientos entre bandas rivales que no les interesa la tranquilidad de los niños y adultos que participan de la festividad navideña. Sus odios siguen cobrando vidas y enfrentando a la autoridad.
El deseo de vivir en paz es y será mucho más fuerte y eficaz que la maldad que gira en torno a las rivalidades delincuenciales de quienes desdeñan la paz de los demás. Las armas no son la solución a los odios rivales.
No hay tregua, por lo que se ve. Los grupos armados siguen desfilando por las calles y los caminos de Sinaloa, su sed de venganza es mucho más fuerte que la paz de los demás. Los elementos policiales se refuerzan para repeler cualquier acción por violenta que sea.

Las detenciones se siguen dando, los golpes de autoridad han sido más efectivos. Los líderes visibles de los grupos en pugna siguen cayendo. Algunos por sus propios rivales otros a prisión por las labores de inteligencia de la autoridad.
La paz ciudadana que se demanda, sigue todavía muy lejos para que se pueda lograr. Los grupos criminales organizados radicalizan a ratos sus combates, bloquean caminos y carreteras en respuesta a las medidas impuestas por las autoridades que los persiguen.
Las autoridades no pueden bajar la guardia. La confianza no puede ni debe ser la premisa. El arribo de más elementos de las fuerzas armadas permite respirar con mayor tranquilidad a la ciudadanía. De ninguna manera, los facinerosos podrán sacar ventaja en esta guerra provocada por ellos mismos.

La navidad puede ser un motivo para que esos ángeles del mal detengan sus acciones y compartan la navidad con sus familias, aunque la tranquilidad en ellos será difícil que se pueda lograr.
Que la luz de la navidad nos permita compartir y derramar armonía familiar y que la paz en nuestras casas sea una realidad. Oremos por la salud social y por una convivencia fraterna de quienes compartimos esta comunidad.
Que las campanas se escuchen con esa música celestial y que nos llene de amor y paz.
¡Feliz navidad!






