Tiempos de productividad gubernamental perdidos en un infructuoso conflicto con la Casa de Estudios más importante del noroeste de México. Ninguna de las partes alzará victoria.
Lunes 22 de agosto de 2022
Parece que se quiere que la Institución Rosalina que ha venido cumpliendo cabalmente con su obligación de educar, entre en aguas agitadas para hacerla zozobrar. La calidad de sus programas y su amplísima oferta educativa la sostendrán en la confianza ciudadana.

El Estado tiene deberes más importantes que resolver a los sinaloenses, por lo que no hay justificación perderse en un conflicto político que lejos de ayudar al progreso de Sinaloa, lo obstaculice y defraude el voto ciudadano.
La inseguridad y la impunidad deben ser prioridad en el gobierno y no meter en un conflicto estéril a la Universidad de los sinaloenses. La bandeja de pendientes en la función del gobierno es abundante y exigente. El ciudadano que votó por un gobierno de honestidad y progreso está en espera de que se atiendan sus demandas.
El gobernante no debe ser intolerante, debe guardar sus equilibrios emocionales y la prudencia política, la inteligencia se aplica para encontrar los medios para resolver las diferencias por difíciles o incómodas que estas sean.

Los liderazgos se construyen buscando siempre la confianza ciudadana y no manipulando voluntades para obtener el voto y resultar un fracaso. Sin mucho escándalo, el Estado tiene los instrumentos para corroborar si la Universidad tiene o no vínculos con el PAS. Continuamente es objeto de auditorías por las autoridades federales y estatales, en cuyos dictámenes no se encuentran irregularidades de desvío de recursos en apoyo de tan mencionado partido político.
En los últimos quince años la Universidad Autónoma de Sinaloa, ha crecido en matrícula, en calidad educativa, pero mucho más en la confianza ciudadana porque es uno de los mejores refugios educativos a la disposición de las familias y juventud sinaloense.
Los señalamientos contra la UAS de estar secuestrada por un partido político no dañarán la imagen y la honorabilidad de la Universidad. La comunidad universitaria es su principal escudo de defensa contra cualquier agresión que pretenda desestabilizarla.
Invito como ciudadano al Gobernador para que, así como dice respetar a la Universidad y al Rector Madueña Molina, aparte de su discurso mediático, las supuestas sospechas de financiamiento con presupuesto universitario al Partido Sinaloense. Permita que sean las instancias competentes las que se encarguen de cumplir con auditar el uso y aplicación transparente de los recursos universitarios.

Me cuestionan severamente por mis opiniones; sin embargo, los respeto y les digo que seguiré caminando aun en las diferencias. Mi paso por la UAS, como docente o en la administración, y en mis servicios en los tres órdenes de gobierno, no fue motivo para perder mi identidad o pensar diferente, el mejor testimonio lo tienen los que fueron mis alumnos o mis compañeros de trabajo.
Hago mía una mención de que a los servidores públicos o a los trabajadores, debe sancionárseles por el incumplimiento de sus misiones laborales y no por sus convicciones políticas o afiliaciones partidistas. Esos que opinan diferente, no se engañen y defiendan por interés, una postura oficialista.
La pertenencia política a un partido político no es ni será fundamento para desacreditar el trabajo educativa que realiza la UAS. No se podrá negar, que la UAS ha ganado prestigio y tiene un reconocimiento nacional e internacional por la enseñanza de calidad que imparte ¿sería justo que por esas ambiciones de control político regrese el desorden y la anarquía y se pierda el trabajo realizado y el nivel educativo y competitivo que se ha ganado?
¿Usted qué opina?





