El Presidente de la República debió cerciorarse al proponer la terna al Senado para nombrar como Ministra de la Suprema Corte de Justicia a Yasmín Esquivel que cumpliera con los requisitos exigidos por la Constitucion Federal.
Martes 27 de diciembre de 2022.
En efecto hay dos, entre otros requisitos, señalados por el artículo 95, fracciones III y IV de nuestra Constitucion, que la persona propuesta para ser Ministro deberá ser licenciado en derecho y gozar de buena reputación. En el caso de la mencionada Ministra, la duda a surgido manchando con el descrédito el agua de la fuente del impartidor de justicia.
Quien formulo la propuesta debió conocer lo antecedentes personales y profesionales de quien sería nombrada Ministra del alto Tribunal del País, una designación que debe honrar la imparcialidad judicial y la confianza en la decisión juzgadora de las sentencias.
La duda se arraiga en el concepto ciudadano que si a sabiendas de que la ahora Ministra no cumplía con los requisitos para recibir ese nombramiento, su propuesta fue formulada por intereses políticos desacreditando la honorabilidad que debe reunir el impartidor de justicia.
El reproche debe extenderse contra el Senado de la Republica porque tenia como obligación, al recibir la propuesta, allegarse de todos los elementos de información que dieran certeza y confianza en el nombramiento que se le otorgaría.
El Senado seguro que no le importo obtener esa información porque hubiese ido contra el interés político del Presidente y no el de la Nación.
No se trata de minimizar este asunto de manera burda y entupida argumentando ante la explosión mediática que rodea a la validez del título de licenciada en derecho de la todavía Ministra Esquivel, que el plagio de su tesis profesional para obtener dicho título, se trataba de un error de estudiante.
Es este asunto, concurren diversos actores como responsables de lo que ahora se pone el la mesa del escrutinio público, la propia Ministra, la Universidad que otorgó el título profesional cuestionado, el Presidente y el Senado de la Republica.
Lo cierto es que la cuestionada Ministra, por dignidad personal y profesional debería separarse del cargo que ostenta para enfrentar apartada de cualquier conflicto de interés la acusación que ahora enfrenta. Sería un gesto de honorabilidad y de respeto a la judicatura de la que forma parte.
Este escándalo que gira a su alrededor, la inhabilita para desempeñarse no solo como Ministra sino a su aspiración de dirigir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El Presidente está molesto ante estos hechos porque perdería a su incondicional aliada para obtener en definitiva el control político que le falta. El del Poder Judicial o sea, El Golpe de Estado que cumpliría la ambición política del gobernante, sin ejercer la violencia militarizada.
Se ha ordenado a la UNAM que resuelva para antes del día de enero próximo la controversia que mucho le angustia al Presidente para que se defina la legalidad de la tesis que ampara la legalidad del título de la Ministra Esquivel.
Bastará, para recuperar la credibilidad por parte de la Ministra, que haya tomado la decisión de denunciar el plagio que ahora la afecta haciéndose pasar como víctima y no como imputada?
Un escándalo mas que se suma a otros muchos en las decisiones del Presidente y del Senado, sin que haya castigo para esas decisiones, por lo que deberíamos interrogarnos el interés político debe prevalecer ante el interés superior de la Nación?
¿Usted que opina?






