No es cuestión de enfoque. Fue una grosería política al Gobernador no haberle prevenido de que las fiestas patrias, no era conveniente, por razones de seguridad, celebrarlas.
17 de septiembre de 2025.
La sociedad estaba dispuesta a acudir a la explanada cívica de Palacio de Gobierno para participar de una festividad que es natural de los mexicanos. Las redes sociales contribuyeron de manera escandalosa al exponer lo riesgoso que sería para la población las provocaciones o agresiones de los grupos antagónicos en pugna.

El Gobernador debió recibir toda la información de los responsables de las operaciones policiales que se llevan a cabo desde hace más de un año, porque son ellos los que tienen la bitácora de registros de cómo están las condiciones de seguridad en la entidad.
Es inadmisible que una vez anunciado que se llevaría a cabo la celebración patria, se haya presentado alguna información que obligara a tomar esa delicada determinación. No comparto que la celebración del grito alusivo a nuestra independencia se realizara como lo observamos en las redes sociales y medios de comunicación.
Siempre estaré reconociendo la valía de una persona, pero de igual forma a quien detenta la dirección política del gobierno estatal. Suspender la festividad patria, se sintió que pesó más la amenaza delincuencial a la capacidad del gobierno para evitar cualquier contingencia a la concurrencia a un evento que enaltece las instituciones y en general a todos los mexicanos.

Podrán darse opiniones diferentes pero la suspensión de las fiestas patrias fue una ofensa política al Jefe de las Instituciones estatales. La marcha por la paz realizada en días anteriores de ninguna manera tiene que ver con la suspensión realizada ya que la sociedad es la que tiene en todo momento la voz y la determinación de decidir lo que mejor conviene a sus intereses y en particular a su seguridad personal y colectiva.
Lo cierto es que desde los invisibles puestos de mando de las instituciones armadas que participan en esta cruzada estatal contra el crimen y la violencia, nadie se dejó ver y tampoco escuchar su versión del porqué era conveniente llevar a cabo no celebrar la concentración social patria este día quince de septiembre.
Los mandos de la policía estatal y el de la policía municipal de Culiacán, de formación castrense ambos, permanecieron mudos ante una situación de toma de decisiones que sabían que podía afectar políticamente al Gobernador de no realizarla.

Tampoco se escuchó la voz del Secretariado Ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública y de la Coordinación General del mismo, quienes están obligados a tener la información pertinente de todo lo que ocurre en la entidad y con poder para decirle al Titular del Ejecutivo de que no era conveniente anunciar la celebración patria este día quince, pero también permanecieron callados ¿Por qué dejaron solo al Gobernador que apareciera públicamente y fuera él quien diera el mensaje al pueblo de Sinaloa de la suspensión patria mencionada?
La mejor forma de enfrentar el destierro de la inseguridad es uniéndonos todos y manifestarnos en repudio a una situación violenta insostenible y no propiamente en conra del gobierno porque resolver este flagelo no es de una sola parte, es un asunto que nos compromete a todos.
En la reciente visita a Sinaloa, de los mandos castrenses y de García Harfuch, invitaron a la reunión de la mesa de seguridad a los altos dirigentes empresariales del Estado, pero no se escuchó ningún pronunciamiento por ellos con motivo de la suspensión de las fiestas patrias mencionada. Me expongo a la crítica, pero la enfrento con honor.
¿Usted que opina?






