DOS AÑOS YA, BENITO
4 de octubre de 2025.
Con cuánta facilidad nos despedimos de los amigos, simplemente se van unos y ya. Hoy hace dos años que dejó de latirle el corazón a un buen amigo y sólo se fue, y ya.

Pero cuando un amigo hace diferencia, cuando un amigo trasciende en la vida de alguien, nos hace estar pensando y recordando con mucha frecuencia, y nunca se olvida.
Así pase dos años, tres, cuatro, hasta 40.
Benito Zambada. Lo conocí de casualidad, porque fui a la Universidad de Occidente a ver a otro cuate que también quiero mucho, que me haría un favor y fui a verlo porque estaba trabajando ahí. En los pasillos de la misma universidad nos conocimos y después nos fuimos a las oficinas, donde platicamos largo y tendido.
En breve, ya sabíamos mucho el uno del otro, pero de lo que más platicamos, fue de los gustos por la escritura, ahí nos dimos cuenta que teníamos algunas cosas en común y otras muy diferente, pero era suficiente para ser amigos. Y lo fuimos.
En donde quiera se cuecen habas, y en esta universidad había de todo, muy buenos maestros y de los que nadie quisiera toparse con ellos; también de eso platicamos, mi amigo y yo.

Pero se abrió la posibilidad de ayudar en el proyecto educativo que tenía la Universidad y le entré, con la ayuda y la confianza de que haría una buena labor al frente de algunos grupos que me encomendaron atender.
Fue así como llegué a la UAdeO y estuve algunos años. En ese tiempo siempre acompañando a mi amigo Benito, siempre con esa buena amistad; de hecho, éramos muchos los que coincidíamos con el mismo proyecto, el de ayudar, el de trabajar para la academia, sin fines de lucro, más bien, era por amor al arte, ya que lo que se paga en este lugar, es muy poco, realmente.
Ahí me tocó el temblor del 2017, en septiembre; me tocó la enfermedad de mi padre y su deceso; también acompañar a muchos amigos en sus tareas.

Y siempre de buena amistad con este señor que tenía un ángel muy particular, que era buen amigo y tenía una personalidad única, porque nos daba en la torre de una manera especial.
A dos años de su partida, de verdad que duele saber que, ya no nos veremos más por este mundo, quizá en el otro si tengamos la oportunidad de seguir cotorreando.
Descansa amigo Benito, que ni siquiera llegaste a los 50, y yo ya casi llego a los 55. Haber cómo termino yo la vida y nos vemos por allá con los años encima.





