POR UNA SEGURIDAD SIN FICCIONES


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Muchas son las opiniones que circulan en las redes sociales o en otros medios de comunicación masiva en las que relatan sucesos que solo están en el imaginario de sus autores.

30 octubre de 2025.

Que la inseguridad es un asunto que le toca resolver exclusivamente al gobierno sin que la sociedad deba exponerse participando en aportar soluciones a ese flagelo.

La inseguridad es una realidad que no es exclusiva de Sinaloa. Los esfuerzos de los gobiernos federal y estatal están a la vista.
Mencionamos de la gran fuerza militar que opera en Sinaloa y que sus resultados son favorables pero por la dimensión del problema no se alcanzan a sentir objetivamente en la percepción ciudadana.

Se reproducen narrativas que muchas de ellas no se apegan a la realidad y eso hace que el temor ciudadano se acrecente.

Las redes sociales se han convertido en un medio que provoca confusión pero también desconfianza ciudadana ante los continuos montajes de sucesos violentos viejos que no contribuyen a desterrar temores y a mejorar la percepción ciudadana.
Quienes actúan así, puede tener como justificación un interés político o simplemente derramar odios en contra del gobernante o de las autoridades en general.

En el sistema de procuración de justicia, federal o local, sería conveniente que se creara un grupo especial de investigación criminal para iniciar carpetas de oficio con la finalidad de disuadir o desarticular organizaciones dedicadas a desorientar a la sociedad e inducirlas a la ofensa gubernamental.

Si la sociedad demanda paz y tranquilidad, también debe contribuir en denunciar a toda persona que haciendo uso de información falsa la circule por redes sociales con el único propósito de desprestigiar a las autoridades.

Como sociedad, debemos contribuir a ese saneamiento integral de lo que daña el tejido social.
Los políticos también deben ser objeto de sanción cuando escudándose en una representación política y con fuero, viertan señalamientos en contra de personas, sin tener fundamentos probatorios de ningún tipo. Eso es una forma de delinquir y promover la impunidad.

La cultura de la probidad y el respeto colectivo, es un valor que todos debemos promover como un derecho fundamental en el que nos debemos proteger.

Los hechos difundidos en las redes sociales difamando a personas abundan sin que haya alguna autoridad que ponga freno a esas atrocidades y se detenga perversa e indebida justificación llamándola libertad de expresión.

El silencio de los ofendidos no constituye la aceptación de los hechos, sino el coraje interno de que no haya autoridad que los sancione.
Basta de esa permisibilidad ofensiva y degradante. En cada nota que circula o se publica lleva la identidad de una persona, de un seudónimo o de un grupo responsable de la información. Dónde está ese grupo especializado en delitos relacionados con la cibernética, la ciberseguridad o informáticos u otros afines?

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