Una respuesta contundente de lo equivocado de las decisiones de militarizar la seguridad pública y el sistema penitenciario.
Mayo 22 de 2025.
El sistema penitenciario sinaloense se encuentra en manos de la secretaría estatal de seguridad pública que se encuentra en manos de la milicia. Un titular que no se ha dignado siquiera de dar la cara a la sociedad porque prefiere mantenerse escondido en las refrigeradas y cómodas oficinas de donde despacha.
No supervisa las operaciones de su policía y menos lo que sucede en la penitenciaría estatal. Hace unos cuantos días se llevó a cabo un esculque al interior del reclusorio y fue impresionante lo que se encontró, armas, cartuchos y droga. No se conoce que se haya destituido a nadie y tampoco que se le haya integrado alguna carpeta de investigación.
Ayer, sucedió lo peor, un tiroteo de mas de una hora al interior y no se reportan ni heridos ni muertos ¿Alguien creerá esa información? ¿La información se niega, se impide el acceso o la presencia de los medios de comunicación y la voz de las autoridades está muy desgastada, se les podrá creer?
¿Pero qué pasa con el Secretariado Ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública? ¿Qué hace y que recomendaciones ha propuesto para que se evite que en la penitenciaría estatal se cometan ese tipo de hechos y se ponga en riesgo todo proyecto de reinserción de los sentenciados?
La milicia en Sinaloa, ya se hizo del control del C-4, del mando superior del penal y los principales mandos operativos en la custodia de los procesados y sentenciados en el penal de Aguaruto. Es de afirmarse también que los militares no tienen la menor idea de lo que es implementar programas de reinserción social del delincuente.
La Universidad de la Policía, debe dirigir su atención a la formación y capacitación de los custodios penitenciarios. No basta que estén fallando en la evaluación poligráfica del personal en activo o de todos aquellos que aspiren ingresar en esa función toral en el régimen penitenciario.
Ya basta que el polígrafo sea el que determine si el policía en activo continua como apto para desarrollar esa función o no apto para la misma.
No se engañen, la evaluación comprende otros medios para determinar la aptitud de una persona para desempeñarse en la función.
Privilegiar la evaluación poligráfica no es mas que el pretexto para mantener la presencia militar en las corporaciones de policía, en los C-4 y en el sistema penitenciario en general. Ahí están las consecuencias de la necedad gubernamental de mantener al soldado en las funciones que no debe desempeñar.
Que la crisis de inseguridad obliga a sacar al soldado de los cuarteles y mandarlos a la calle como policías, no es ni será la solución al destierro de la violencia y la inseguridad, como tampoco lo es que tengan el control de las cárceles aun cuando se sabe que no tienen capacidad para tales trabajos. La corrupción en la penitenciaria estatal está en boga, no la destierran porque no quieren, quizá haya intereses más fuertes que la voluntad oficial de combatir ese flagelo.
Que el gobierno federal se preocupe en mantener actualizadas las estrategias de defensa de nuestra soberanía ante el riesgo de ser invadidos por una potencia extrajera como son los Estados Unidos del Norte ¿No se hagan bolas y que cada quien se concentre en lo suyo, o no García Harfuch?
¿Usted qué opina?





