SEGURIDAD FRAGIL. POLICÍAS EN RIESGO


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Planes y estrategias fallidas en materia de seguridad. Rugidos de metralla sin parar. La crisis es recurrente y los riesgos asechan a los elementos policiales.


Hay resistencias para facilitar el desarraigo de la inseguridad. La impunidad seguirá por las complicidades que no se han querido erradicar. Es tanto el poder que han alcanzado las organizaciones criminales que se atreven, cuando quieren, a enfrentar el poder policial.

Ejemplo de impunidad a la vista. La agresión sufrida por los elementos de la Guardia Nacional hace algunas horas. Policiales graves y otros con lesiones, pero estables.

No fue a una corporación civil la atacada, ha sido contra el poder militar la agresión. La Guardia Nacional es una policía militar. ¿Dónde quedó la inteligencia para la realización de operativos en zonas de alto riesgo como es Culiacán? Lo señalé en mi opinión de ayer, “parece que Chicago resurge en Sinaloa”.

Líneas de contención a la criminalidad es posible. La organización operativa debe ser conjunta. La desconfianza no permite que así sea. Deberán tenerse identificados los objetivos que se quieren. Realizarlos por tiempos y evaluarlos periódicamente.

Bando de Policía y Reglamento de Tránsito deben priorizarlos. Demasiados vehículos sin control oficial, muchos sin placas y polarizados, otros con placas no oficiales y sin registro de identificación, mismos que no deberían circular.
Los mexicanos somos de acciones intermitentes, los hábitos del respeto a la legalidad no los hemos arraigado, se cede fácilmente al compromiso político o a la complicidad criminal. La seguridad no funciona así. Para desterrarla o aminorarla habrá que ser firme y sin temor en la detención del infractor o del delincuente.

Consumo de bebidas con alcohol y sin control en los vehículos en marcha. Vehículos conducidos por ebrios o drogados, jugando arrancones o circulando a altas velocidades. Las calles se convierten en pistas de carreras y en muchos casos frente al policía que no hace nada. Se detiene al ciudadano común, pero se rinden ante el criminal poderoso. Se etiquetan los vehículos, al de lujo y al que no lo es. Se revisa al menos lujoso y se inclinan ante el más ostentoso.

No son comentarios especulativos. La verdad de esos hechos se escribe diariamente. El policía no interviene porque tenga temor, no lo hace porque puede equivocarse con el infractor arrestado porque puede ser amonestado o en el peor de los casos es arrestado. ¿Dónde quedó la honestidad? ¿Militares honestos o cómplices de la corrupción? El compromiso es fuerte, el ciudadano quiere policías de bien, con sentido de pertenencia a su corporación policial y profesionalmente confiables.

La seguridad ciudadana es muy frágil, ayer hubo un atentado contra un grupo policial en el que hubo elementos con lesiones graves y otros de menor gravedad. ¿Habrá detenidos o es un hecho más que registrará la estadística criminal? Los señores del Consejo Estatal de Seguridad Pública son unos genios para maquillar estadísticas. Seguramente ya registraron que lo de ayer se trató de un accidente imprudencial y no un atentado criminal.

En la investigación delictiva, andan hechos bolas. No saben por dónde empezar, son tantos los expedientes rezagados y ordenes de aprehensión sin ejecutar que les ha dado flojera por donde iniciar.

Mucho se puede opinar, describir estrategias no tiene caso mencionarlas. El que llega como los que han designado, se carcajearía de ellas, las mandaría al cesto de los desperdicios, sin importar que la impunidad siga ocasionando mayor inseguridad.

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