SEGURIDAD PÚBLICA Y COMPLICIDADES GUBERNAMENTALES


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Sanear las condiciones que propician la inseguridad ciudadana, requiere de acciones efectivas en el combate a la corrupción gubernamental.


Nombrar a los jefes de policía en el pasado, fue requisito indispensable ser amigo, compadre o cómplice del gobernante en turno. Eran personas con antecedentes ligados al crimen en muchos casos. Honrosas excepciones las ha habido y habrá que reconocerlo.

Los desmanes en las acciones policíales tenían que soportarse por el ciudadano. El temor se convirtió en un ingrediente natural porque sabía de las alianzas entre policías y delincuentes.

El silencio social poco a poco se fue convirtiendo en la voz del pueblo que cobró fuerza a través de miembros destacados en la comunicación social con tribunas de difusión en diversos diarios de la localidad.

La reacción oficial no se dejó esperar. Mueren algunos periodistas que se atrevieron a desafiar a la autoridad. Sus notas impresas en páginas con tinta negra se tiñeron en rojo por el color de su sangre. Oscar Rivera, Javier Valdez, entre otros.

Sus vidas apagadas por proyectiles asesinos, disparados por delincuentes que según las voces ciudadanas no son ajenos a las huestes gubernamentales. Las investigaciones para esclarecer esos crímenes han quedado en el escritorio de quienes han tenido y tienen la responsabilidad de resolverlos. ¿Que habrá detrás de esos homicidios que no
llegamos a saber no solo quien los cometió, sino quien los ordenó?

En algunos hechos solo se sabe de la detención de autores materiales de los crímenes, con la duda social de que sean efectivos. El reclamo del gremio periodístico no ha sido suficiente. Los hechos siguen sin ser esclarecidos y esos crímenes forman parte de una estadística que avergüenza a Sinaloa y a los sinaloenses. La impunidad es la
característica de esas complicidades gubernamentales.

Así como hay crímenes que han afectado seriamente a periodistas, también han sido muchos en las filas de los elementos policiales. La gran mayoría tampoco han tenido solución cualquiera que haya sido la causa. Los comentarios mordaces están por todos lados. La solución no la tienen porque no se quiere.

Personas desaparecidas ocurren a cada momento. La gran mayoría no aparece. Los familiares afectados reclaman y aun así tampoco se investiga. El delincuente libre porque no hay autoridad que lo persiga y menos que lo detenga. ¿Complicidad gubernamental?

¿impunidad criminales sin castigar?
Las complicidades con forajidos no son propias solamente de los civiles. En las filas castrenses también se han tenido compadrazgos entre militares de rango y delincuentes.

Por ejemplo, ¿quién apadrinó a un sobrino de un sentenciado en Almoloya hoy penal del Altiplano, e hijo de un exgobernador de Sinaloa? entre otros casos. Muchas son las causas por las que, las corporaciones policiales civiles, aun no son dignas de merecer la confianza social y la profesionalización que se demanda la seguridad pública.

La improvisación en los mandos policiales ha sido el común denominador en la descomposición policial. Amigos, compadres y cómplices del gobernante o militares sin conocer la función policial, son algunas de las causas que han propiciado la impunidad, la corrupción y la inseguridad.

El Gobernador electo, tendrá toda la oportunidad para revisar lo que hay, lo que se ha hecho, lo que debe desterrar y lo que se tiene que mejorar. Mandos policiales civiles y procuración de justicia eficaz.

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