La violencia y la inseguridad cabalgan por calles, caminos, poblados, rancherías y ciudades, reflejándose en nuestros rostros destellos de tranquilidad que no pueden ser realistas.
Agosto 8 de 2025.
Imágenes de presencia social por todos esos lugares donde se manifiesta con intensidad el fenómeno delictivo, cuya paz todavía demorará en hacer su aparición. Un sueño que está lejos de ver imágenes y sucesos donde la bandera blanca haga su aparición y se de por rendida la delincuencia. Una realidad que no será posible todavía. Seguiremos con ese sueño.
El calor que causa la presencia de grupos delictivos en diversas partes del circulo social invadido, causa ilusiones ópticas porque el paso de los convoyes de gente armada es como una refracción de luz por el temor que nos emerge viendo en ellos a policías y soldados, cuando la realidad nos dice que se trata de delincuentes. Espejismos que nos ocasiona los muchos meses que nos azota la violencia.
Este espacio de opinión es para exponer precisamente ideas y proyectos que nos hagan despertar de sueños cuyas imágenes fastasmagóricas en nuestras mentes dejen escurrir inquietudes que se conviertan en proyectos sociales para promover la participación colectiva en obras y acciones que ayuden a desterrar la inseguridad.
Que los intentos de promover la reactivación comercial en determinados sectores de la ciudad sean realmente remedios efectivos y que no se conviertan en proyectos que dancen como figuras caricaturescas como espejismo engañoso y ofensivo.
Vivimos una evidente invasión federal. Una militarización ofensiva. No porque estemos en contra del soldado y las funciones que realizan. Manifestamos el desacuerdo de que, para paliar esa presencia militar, los sectores sociales y productivos deben hacer lo suyo.
El tema central en este último año ha sido la saturación de comentarios relacionados con la situación violenta desatada en el País. Hay posturas políticas de agrupaciones que descalifican lo que hace el gobierno para desterrar la criminalidad, pero callan la estrategia que según esas voces inconformes deben realizarse para abatir ese flagelo.
Que las formas adoptadas por los mandos militares no son las más rentables socialmente porque por un lado el ciudadano es hostigado por el temor que representan los enfrentamientos de grupos civiles armados en los que se expone su propia seguridad personal, y por otro, los filtros militares en lugares de mayor presencia vehicular detenidos arbitrariamente sin poder avanzar con la agilidad que les permita resolver asuntos de salud o de agendas laborales o profesionales. El soldado ha sido insensible a ese reclamo social.
Finalmente, el ciudadano es el que paga los platos rotos. Se aguanta o se aguanta. Se les olvida que en su agenda deben tener muy bien rubricado el dato: los ciudadanos de bien, somos muchos más que unos cuantos bastados que tienen asolada a la entidad y en particular a Culiacán.
Sueños y espejismos, dos realidades que danzan en el cerebro de cada ciudadano, cuya realidad conoceremos cuando despertemos de ese sueño o se despeje el calor que crea esas figuras que no lo son.
Le seguiremos apostando a la participación ciudadana como un detonante para despertar esa fuerza que derrame todo su potencial, que destierre penumbras y nos ilumine con realidades.
¿Usted qué opina?





