Diversos frentes políticos los que enfrenta la Presidenta en un momento particularmente difícil para la gobernabilidad del País.
10 de septiembre de 2025.
¿Por qué imitar el estilo de la conducción de la Nación con las mañaneras en Palacio Nacional? La Titular del Ejecutivo Federal tiene todos los medios para informar a los mexicanos de todo lo que ocurre en su entorno y las actividades que desarrolla el gobierno federal en materia de servicios públicos y gobernabilidad.

Se expone todos los días a la crítica y al escarnio. Tiene todos los hilos políticos para jalar cualquiera de ellos y obligar a la dirigencia de su partido político, a los Gobernadores morenistas, a los miembros de su gabinete o de su partido en el congreso que atiendan sus lineamientos o aplicar las correcciones políticas que procedan. El ejercicio del poder, está en sus manos.
Por fortuna, al no tener una oposición política unida y fuerte, puede sentirse tranquila de no recibir la andanada de golpes que pudieran hacer mella a su gobierno. Su misión como estadista es asegurar una Nación fuerte y respetada por los Países del mundo, sin importar el tamaño o la belicosidad de sus intromisiones.
La inseguridad propiciada por una delincuencia organizada feroz e inhumana, debe ser enfrentada con estrategias que funcionen y desarticulen ese narcopoder terrorista y evitar la intromisión del gobierno de los Estados Unidos en un asunto que solo le corresponde resolver a los mexicanos.

La colaboración entre países vecinos para detener y desarticular las redes criminales y de complicidades tejidas por esas organizaciones del mal, no debe ser materia de diferencias que se conviertan en señalamientos de sospecha y menos que le digan a nuestros gobernantes que son protectores de los narcoterroristas.
La amenaza en la aplicación de aranceles a los productos mexicanos que se exporten a los Estados Unidos, no deja de ser un temor recurrente y abusivo en contra del gobierno de México al acordar prorrogas en la aplicación de dichas sanciones. Manipuleos perversos en la libre determinación de las autoridades mexicanas.
La excesiva militarización de la seguridad pública y la entrega desmedida de áreas de la administración pública federal a los militares que deberían ser administradas y dirigidas por civiles se las repartieron entre la SEDENA y la SEDEMAR. Las consecuencias de esos excesos están a la vista con los continuos señalamientos de corrupción en contra de las fuerzas militares utilizadas en esta cruzada nacional contra el crimen y la delincuencia.

Un Poder Judicial que no convence a nadie, por los resultados surgidos en un proceso de elección para nombrar a los Ministros, Magistrados y Jueces de Distrito en un proceso de elección en el que nadie quedó conforme por el porcentaje de participación ciudadana que no llegó ni tan siquiera al diez por ciento.
Viene ahora una reforma electoral en la que al parecer se pretende dejar fuera a las minorías políticas en el Congreso y que seguramente se desatará una ola de inconformidades en contra del mando político nacional. Entre otros diversos problemas que en otros comentarios opinaremos sobre ellos.
La Presidenta debe dejar sus comparecencias públicas en la tribuna difusoria de Palacio Nacional y meterse de lleno a enfrentar esos problemas con graves implicaciones políticas y llevar al país por senderos que le dejen paz, armonía y estabilidad política y administrativa.
La polarización política, social y económica crece exponencialmente, parece que no le aportará nada bueno ni al País menos a los mexicanos. La Presidenta tiene la palabra.
¿Usted qué opina?






