A UN AÑO DE LA VIOLENCIA
9 de septiembre de 2025
A un año de que se dejara ver, sentir, palpar una violencia inusitada en nuestra ciudad capital sinaloense, Culiacán, y sus alrededores, muchos municipios de este bello estado han sido afectados de manera impresionante.

En realidad, los números, de nada sirve que los ofrezcamos, porque no tienen nada que ver con la realidad, se han maquillado siempre, y hoy no creo que sea la excepción, pero se puede hablar de que ha habido muchos muertos, entre ellos existe un número considerables de personas que no tienen nada que ver con ese negocio.
Muchos niños han sido asesinados, porque las formas en que se están enfrentando estas dos fracciones del crimen organizado, no se miden para nada; es más, entre más violencia se note, para ellos es mejor.
En este plano, habría que recordar, a los que encontraron colgados en el puente que lleva al Seminario diocesano que se encuentra a 11 kilómetros de la entrada a Culiacán, entre otras escenas muy dramáticas y terroríficas que se han dejado ver, como 20 personas asesinadas en ese lugar.

El día 7 de septiembre, en domingo, apenas dos días antes de que se cumpliera el primer aniversario de este evento que nos tiene sumergidos en una crisis social muy devastadora, se juntó la sociedad civil, se reunieron en la Lomita, para caminar y exigir que ya pare esta violencia, se caminó hasta catedral con una exigencia particular.
Presumiblemente, fueron más de 40 mil almas las que se dejaron ver, muy inquietas, muy cansadas de lo mismo, con poca tolerancia, ya. La exigencia era la misma, “Queremos paz y tranquilidad para nuestras familias” y lo otro “Fuera Rocha”, al unísono se escuchó el repruebo para el gobernante de Sinaloa.
Se tiene un poco de miedo para que este día, que se deje sentir con mayor fuerza la violencia, ya que se tienen el antecedente de que ocurre muy fuerte en días específicos, y pese a que no es jueves, la fecha puede traer más violencia.
Todo empezó el 25 de julio de 2024, cuando entregaron a Ismael Zambada de manera “especial” a los estadounidenses, de ahí se desató la violencia entre los dos grupos delictivos que han sido, de alguna manera, compañeros y aliados para el trasiego de drogas para muchas partes del mundo, pero más para con los vecinos del norte, que tenemos los mexicanos; es que, habiendo demanda, se deja sentir la oferta.

Aunque ellos se aprovechan, porque son los productores de armas más fuertes del globo terráqueo, y nos mandan sus productos, para que ocurra lo que está ocurriendo en este sector del país.
Ahí la información, que en muchas partes no sale, no la ofrecen. Esperemos que no haya más violencia, aunque mucha gente dice que ya se está acostumbrando a ella, dicen tener menos miedo, que al inicio.
¿Será que, de alguna manera, nos hemos acostumbrado a vivir así y nos da menos miedo?
Tal vez debamos hacer lo que ya hicieron muchos, emigrar a otro espacio que, cuando menos no sea como aquí, porque nos dicen que disminuye la violencia y vemos una realidad distinta.






